Martes por la tarde
Buenas tardes.
Llevo 12 días sin escribir. No es mi mayor tiempo ausente en el blog ni mucho menos, pero me apetecía dejar una pequeña nota sobre mis últimos días.
Tras la estancia en el hotel Cordial Mogán Playa ya mencionada, pasé algunos días en la capital, en casa. Aproveché para salir un par de veces con amigos e ir al cine, ya que quería ver varias películas antes de volver a abandonar la isla. Vi Origen, Airbender, Toy Story 3 y El Equipo A. Creo que no se me queda ninguna.
Estoy deseando que salga Salt (20 de agosto).
El pasado sábado 14 asistí a una comida familiar con ciento y algo invitados en la terraza del muelle Deportivo de Las Palmas para celebrar el ochenta cumpleaños de un tioabuelo mío. Fue muy bonito y entretenido. Comida (a modo de picoteo) riquísima. Hubieron hasta mariachis
Al día siguiente, el domingo 15, vine con mis abuelos y mi madre al Hierro (la isla más occidental del archipiélago canario) con la intención de pasar una o dos semanas. No tenemos billete de vuelta.
Cogimos dos barcos, haciendo escala en Tenerife.
Mi abuelo tiene una casa en el Hierro, al lado del hotel más pequeño del mundo (si estuviera en el ordenador, pondría un enlace, pero ando en el iPhone, así que si queréis ver como es, googlead xD) y nos estamos quedando aquí. Ya había venido otras muchas veces. Suelo venir unos 15 días cada verano, hay que aprovechar
Ayer lunes acompañé a mi madre y a mi abuela al supermercado. Por la tarde me di un baño en unas piscinas naturales que hay cerca de la casa de mi abuelo (“El Río”). Salimos a comer a un restaurante (“Casa Bildo”) al que solíamos ir cada verano por lo menos una vez, pero me decepcionó. Lo recordaba mejor. Ha perdido calidad.
Hoy madrugué bastante (10:00, nada menos
) para desayunar junto a los demás. Luego fui a unas piscinas que hay frente a casa de mi abuelo (no las de ayer, estas ya están construidas, muy bonitas) con mi madre. Por 2€ puedes estar todo el día. Entrar y salir sin problemas.
Comimos en otro restaurante del pueblo (Tigaday) que hay cerca de esta zona. Muy buena la carne.
Ahora estoy en la casa de nuevo, escribiendo desde una mecedora.
Un electricista acaba de llegar a arreglar un par de cosas. Tras reparar unos cables de la antena, ya tenemos televisión de nuevo.
He estado escribiendo últimamente en Evernote pequeños listados con información útil y mis quehaceres, pero también he empezado entradas de un diario, apuntando detalladamente todo lo que hago durante el día. Me sirve para entretenerme cuando estoy aburrido.
Ya lo había mencionado en Twitter, pero lo repito por aquí: el día que vine para acá se me quedó el maletín del portátil en mi casa. Con él, (obviamente, el portátil) los cargadores de todos los aparatos eléctricos, el DDE con todas las películas y series y el módem USB de Simyo que había contratado y comprado exclusivamente para este mes. Pago de tarifa de datos para nada. Eso es lo que más rabia me da. Pero bueno, tengo el portátil de mi abuelo (se lo compramos hace una semana para su cumpleaños) y el modem de Simyo, que también se lo he pedido (tiene que estar al llegar a esta dirección).
Por ahora subsisto con el iPhone y la aleatoria y desesperante cobertura de la isla más aislada tecnológicamente de España.
Ah, me había olvidado de mencionar el día que pasé en el barco de mi abuelo con dos amigas antes de venir para acá. Estuvo genial
Casi mueren aplastadas por la moto de agua, pero bueno. No estuvo mal
Y poco más se me ocurre contar.
Estoy explotando el correo del iPhone, ya que cualquier tipo de chat es desesperante con el vaivén de la cobertura.
¡Pasad un buen martes!