Hescrivan vien, poh faboh

Una de las pocas cosas que odio de Internet es el tópico que se ha creado a modo de excusa con la cual se puede escribir omitiendo reglas ortográficas y sintácticas a través de este medio. Esto, a su vez, se ha desplazado al papel.
Ya es “normal” ver ‘ola’ como saludo, ‘k tal?’, ‘wapo’ y muchos otros términos incorrectos. Pero, no estamos en clase, ¿no? O al menos esa es la excusa que siempre me ponen cuando intento corregir esos atentados contra la lengua española (y cualquier otra lengua, ya que estas derivaciones son utilizadas mundialmente). Y esto me sorprende enormemente cada vez que lo oigo: ¿NO ESTAMOS EN CLASE? ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Al salir del instituto o colegio las reglas ortográficas y sintácticas no cambian. La RAE no dicta normas únicamente útiles para realizar un examen de Lengua. Es nuestra lengua. Las ramificaciones regionales las comprendo, pero eso es una cosa, y otra completamente distinta es lo que se hace actualmente.
No sé si se debe a falta de cultura, al acceso a la información pero estudio y asimilación insuficientes, a la necesidad de destacar…
Teóricamente, en un principio, esto surgió como abreviaciones de términos utilizados frecuentemente para agilizar las conversaciones y poder escribir textos más rápidamente. Pero ya no es cuestión de ahorro de tiempo. Encuentro a diario cosas como “hecho de menos”, “haber” (cuando se quiere decir “a ver”), “demaciado” o “habrir”. Todas estas cuchilladas al diccionario (que me han producido un tic en el ojo al escribirlas) requieren el mismo número de pulsaciones o más que el término correcto. Por tanto, ya omito la posibilidad de que se traten de simples abreviaciones sin importancias.
La gente no sabe escribir. Y no hablo de poder redactar grandes textos, ya que yo mismo cometo muchos errores. Me refiero a “escribir”. Ahora se envían señas que el otro ha de interpretar, pudiendo significar muchas cosas. Cada vez es más difícil encontrar a personas que se expresen de manera correcta, precisa y cuidada.
He oído que a esto se le denomina el fenómeno HOYGAN.
De un modo u otro, no lo considero un signo de evolución o adaptación, sino una muestra de decadencia cultural pese a las increíbles oportunidades y medios para obtener información y aprender de los que disponemos hoy en día.
