Hoy se aprueba, se ha aprobado o se aprobará la nueva y famosa Ley Sinde. Esa ley que ha causado tanto revuelo en Internet que permite cerrar webs que contengan productos protegidos por derechos de autor.
El tema que me gustaría tratar es la causa, de esta ley.
A todos nos gusta llegar a casa y poner a descargar un par de películas o canciones, y ahora, cuando vemos que las van a cerrar, una avalancha de internautas salen con “¡No hay derecho! ¡No pueden hacer eso!”. Pero pocos se han parado a pensar en qué hacemos realmente. No nos descargamos “una peliculilla”. Estamos robando a las muchas personas que las han creado.
Ante esto, he oido “pero si les sale el dinero por las orejas a los que hacen estas cosas”. Vale, pero el yo tener mucho dinero no implica que haya que dejar de pagar por obtener un producto que yo he creado.
A ver, si yo creo una mesa, y tu quieres obtenerla, pues me pagas lo que cuesta la mesa. ¿Que el precio es abusivo? Ese es otro tema distinto. La cuestión ahora es que conseguimos películas y música sin pagar absolutamente nada (no me valen casos puntuales de personas modelo que descargan para probar, luego borran y compran el original).
Hace tiempo Juan Ángel me propuso un sistema productos culturales libres en el cual todo autor creaba una obra y la distribuía gratuitamente, y las personas a las que les gustara, donaban al creador. Es ideal y muy bonita, pero no practicable, ya que raya la utopía. Porque yo (llevándolo al sector alimenticio) podría entrar en un restaurante, comer que da gusto, y, como “no me ha gustado”, no pago. En la oficialidad rara vez hay sinceridad. Así que no se puede llevar a cabo. Quizás con un reducido grupo de personas con una moralidad impecable, pero los intereses económicos suelen estar por encima.
Divago… A ver…
¿Es abusivo el precio del cine? ¿Los discos están desorbitados? ¿Esa es la causa o el efecto del problema de las descargas ilegales? Nos gusta decir que descargamos porque todo está muy caro… Pero cuando Internet empezó a hacerse popular, el precio de la cultura era estable, y algunos empezaron a descargar por no pagar ese mínimo impuesto. Esto se hizo cada vez más frecuente. Así que obviamente, si antes un disco era comprado por 4 personas, y ahora 2 se lo descargan, el precio se duplicará para que cuando dos personas compren el autor reciba lo que antes con 4.
Puede ser egoísta o no.
Pero decidme, con esta medida que se ha tomado, ¿qué derecho fundamental se ha violado? Yo creo que ninguno. ¿La libertad de expresión? No. No censuran expresar las opiniones. Censuran una web en la que te gritan ¡VÉ AQUÍ AVATAR!. No veo qué tiene de malo. Yo me fastidiaré porque desde la comodidad de mis sofá no podré ver películas sin pagar, qué mal, ¿no?. Me tendré que aguantar, porque hasta ahora he estado viendo horas de película que han tardado meses, años y millones de euros/dólares en ser creadas. Es egoista. Pero por nuestra parte. Si no damos una razón por la que no se deban cerrar esas webs, no tenemos motivos de queja.
Ojo, me quejo de los altos precios de los productos culturales. Y creo que esa es la raíz de las descargas ilegales. Pero no por eso le podemos echar la culpa y quedarnos tan tranquilos. En vez de movilizarnos contra los que nos quitan las películas robadas, deberíamos denunciar (más que hasta ahora) los precios. Si, sé que ya se hace. Pero no le hemos puesto tanto empeño últimamente, ya que, sí, eran abusivos, pero llegábamos a casa y veíamos lo que queríamos desde el ordenador o en un DDE en la televisión. Ahora, si esta ley da sus frutos, los autores recibirán el dinero de las reproducciones de sus productos, es decir, el único medio sería ir al cine (aunque los que se quedan en el sofá buscarán puertas traseras para seguir viendo sin pagar), por lo que si una película es mala, el creador recibirá pocas ganancias. Al igual que un restaurante. Todo esto independientemente del precio. Eso es una lucha aparte.
Ah, y otra cosa que quería decir, estoy en contra del cannon digital, pero me temo que es consecuencia de los productos pirateados. Si todos tuvieramos en nuestras casas las películas originales, no habría posibilidad de reproducciones ilegítimas, luego no existiría tal canon.
Insisto, la raíz del tema es lo que interesa, no las consecuencias últimas, como es este caso.
Que cueste llevar a cabo o no las críticas contra los precios, no lo sé, los temas políticos no se me dan. Solo digo que no nos podemos quejar porque nos cierren las webs en las que veíamos lo que queríamos sin pagar un céntimo.
Acepto correcciones, mejoras y antítesis.