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Artículos etiquetados y‘Ignorancia’

Hescrivan vien, poh faboh

4 septiembre 2010 1 Comentario

Una de las pocas cosas que odio de Internet es el tópico que se ha creado a modo de excusa con la cual se puede escribir omitiendo reglas ortográficas y sintácticas a través de este medio. Esto, a su vez, se ha desplazado al papel.

Ya es “normal” ver ‘ola’ como saludo, ‘k tal?’, ‘wapo’ y muchos otros términos incorrectos. Pero, no estamos en clase, ¿no? O al menos esa es la excusa que siempre me ponen cuando intento corregir esos atentados contra la lengua española (y cualquier otra lengua, ya que estas derivaciones son utilizadas mundialmente). Y esto me sorprende enormemente cada vez que lo oigo: ¿NO ESTAMOS EN CLASE? ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Al salir del instituto o colegio las reglas ortográficas y sintácticas no cambian. La RAE no dicta normas únicamente útiles para realizar un examen de Lengua. Es nuestra lengua. Las ramificaciones regionales las comprendo, pero eso es una cosa, y otra completamente distinta es lo que se hace actualmente.

No sé si se debe a falta de cultura, al acceso a la información pero estudio y asimilación insuficientes, a la necesidad de destacar…

Teóricamente, en un principio, esto surgió como abreviaciones de términos utilizados frecuentemente para agilizar las conversaciones y poder escribir textos más rápidamente. Pero ya no es cuestión de ahorro de tiempo. Encuentro a diario cosas como “hecho de menos”, “haber” (cuando se quiere decir “a ver”), “demaciado” o “habrir”. Todas estas cuchilladas al diccionario (que me han producido un tic en el ojo al escribirlas) requieren el mismo número de pulsaciones o más que el término correcto. Por tanto, ya omito la posibilidad de que se traten de simples abreviaciones sin importancias.

La gente no sabe escribir. Y no hablo de poder redactar grandes textos, ya que yo mismo cometo muchos errores. Me refiero a “escribir”. Ahora se envían señas que el otro ha de interpretar, pudiendo significar muchas cosas. Cada vez es más difícil encontrar a personas que se expresen de manera correcta, precisa y cuidada.

He oído que a esto se le denomina el fenómeno HOYGAN.

De un modo u otro, no lo considero un signo de evolución o adaptación, sino una muestra de decadencia cultural pese a las increíbles oportunidades y medios para obtener información y aprender de los que disponemos hoy en día.

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Betania: Religión

21 marzo 2010 3 comentarios

Hoy voy a hacer copy&paste, ya que mi amiga Betania ha escrito una entrada que he de tener en cuenta. Es excelente. Qué manera de redactar, qué polite todo, qué sincero, qué verdad, qué síntesis, qué “patada” a los que creen en las musarañas. Por todo esto y más, os dejo aquí estas maravillosas líneas:

Aunque parezca por el título que el tema de esta entrada son las guerras ocasionadas por la religión no es así. Hoy lo que voy a tratar aquí es una teoría que me lleva rondando acerca de la razón no de la religión, sino de su propia creación.

Desde los tiempos más lejanos, antes de la Edad Media y, seguramente, antes de la aparición de la filosofía, el ser humano comenzó a plantearse la necesidad de dar sentido a su existencia. Y al no tener los medios necesarios -como los que ahora poseemos- , la única solución posible para ellos era que “Algo” nos había colocado aquí por “algo”.  Sin embargo, me he dado cuenta de que antes de las guerras entre religiones, de las persecuciones de cristianos por latinos, de musulmanes por cristianos y de cristianos por musulmanes, las razones de la guerra no eran las diferencias entre creencias, sino la necesidad de avance, poder y superioridad que todos los seres humanos perseguimos instintivamente. Es una aplicación más de la Ley del más fuerte: los débiles deben ser eliminados para favorecer así el desarrollo de la raza.Y que mejor modo de averiguar quien es el más fuerte que poniéndose a examen en la guerra.

Sin embargo, el miedo es algo innato en la raza humana. Nuestra capacidad de razonamiento es, además de nuestra mejor arma, nuestro talón de Aquiles, pues nos permite ver con claridad las situaciones de peligro, con la suficiente claridad como para sentir el temor de sufrir algún daño. Al darme cuenta de esto, me pregunto que era lo que impulsaba a los primeros guerreros a luchar por una supremacía pocas veces impuesta, y la única respuesta que me viene a la cabeza es una: Dios.

Si analizamos todas las religiones, todas aseguran que hay vida después de la muerte, que los que trabajan al servicio de su dios obtendrán por seguro un lugar a su lado, donde la felicidad es plena e infinita y no hay más dolor ni sufrimiento.

Creo que, llegado un momento en el que la conciencia humana había evolucionado lo suficiente como para darse cuenta de que lo que realizaban podía suponerles la muerte, comenzaron a renegar de la guerra, a temerla, y a temer morir. Pero unos cuantos, unos que querían dominar todo lo que les rodeaba, decidieron buscar una solución, una solución sencilla, fácil de alcanzar, de imponer. Si tu juras a un soldado que, aunque muera durante la batalla, irá a un lugar mejor, perfecto, feliz, donde seguirá viviendo eternamente, este se mostrará menos reticente de ir a la guerra, e incluso lo hará gustoso, con la esperanza de ver ese lugar maravilloso al que, en el cristianismo, llaman cielo. El hecho de ser inmortal es seguramente lo que más convence a las personas para unirse a una religión: algo que supuestamente nos fue arrebatado por el Pecado Original que todos llevamos en la sangre. Algo que el ser humano siempre ha añorado y perseguido.

Las mentes de aquellos primeros soldados eran aún rudimentarias -en comparación con las nuestras-, por lo que no costó mucho convencerlos. La tradición se fue extendiendo al resto del mundo antiguo, mutando de un lugar a otro, hasta que cada pueblo creyó en un cielo y un dios distinto. Y, como ya dije en un principio, el ser humano busca la supremacía sobre los demás: si bien antes lo único que se intentaba era de gobernar o tener más tierras que los que te rodean, ahora también se trata de inculcar tus creencias en los demás, les guste o no.

Con el tiempo, las creencias se fueron diversificando, provocando guerras de todos contra todos, sin darse cuenta de que todos los que creen, creen en lo mismo: una invención para la guerra, apoyada por todos, para así poder creer en que la vida será mucho más bonita cuando mueras.

Lo que es inconcebible es que, miles de años después de esta invención tan creativa, la gente siga creyendo en esas religiones arcaicas, que se santigüen cuando dices alguna “barbaridad” sobre el demonio (un tema que también trataré algún día), la virgen o el mismísimo Dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, o que consideren amoral aquello que contradice sus creencias, cuando ni siquiera saben cual es el significado de esa palabreja. Y que hagan ojos ciegos y oídos sordos cuando se les nombra alguna barbaridad realizada por su amada y santísima Iglesia (ver Inquisición, Cruzadas, Yihad, etc.).

Y todo esto, por el miedo que sentimos, por no tener que enfrentarnos a la realidad. Por la razón, y al mismo tiempo, por su ausencia.

Vía: http://bethstales.wordpress.com/2010/03/20/religion/

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Misa

28 febrero 2010 2 comentarios

Buenas tardes.

Acabo de llegar de la misa de 1. De vez en cuando acompaño a mi abuela para inspirarme.

Dejando a parte el encanto de una tradición o el placer de una ceremonia, hoy he notado, como siempre, muchos disparates, elementos constituyentes de la religión cristiana (y cualquier otra, ojo).

Sé que me repito constantemente. He de aprender a estructurar mi tesis y buscar buenos argumentos… Pero es que en muchas ocasiones, los argumentos no son razones. Es decir, la religión puede presentar “argumentos”, y no por eso dice la verdad ni mucho menos. Los ejemplos, son argumentos, y se pueden citar. Eso no hace que el mensaje sea más o menos cierto. Por eso yo planteo razonamientos. De los cuales, si tuviera recursos podría hacer estudios psicológicos, biológicos, físicos, sociológicos, etc.

Por lo tanto, os presento mis ideas, las cuales, olvidando (Juan, sé que no puedo completamente, ya…) mi punto de vista subjetivo, considero bastante plausibles.

Todo esto venía a….

Ah, sí, la misa.

Hoy, el cura comentó, entre otras muchas cosas, que Dios nos habla constantemente, solo tenemos que saber escucharle. Dios nos ha hablado con el terremoto de Chile. Dios nos ha hablado con los vientos que hubo ayer y que ahora van hacia la península. Dios nos ha hablado con…

¿Soy el único que lo ve? xD

En la religión católica, todo se deja a “voluntad de Dios”, como he dicho muchas veces: si llueve, es porque Dios lo quiere. Si hay un tsunami, es porque Dios lo quiere. Si un bebé nace, es porque Dios lo quiere. Si un hombre muere, es porque Dios lo quiere.

Es un absoluto determinismo contradictorio, ya que a su vez dicen que Dios únicamente nos creó y nos dejó a nuestro libre albedrío.

Una situación: una persona sufre un accidente y no muere. Me dicen “no había llegado su hora”. Una persona está en el hospital, necesita un trasplante de corazón, si no, morirá. Planteemos dos ramas:

1) El hospital tiene a otras personas antes en la lista de espera, y el sujeto no puede recibir el trasplante. Muere. Los familiares, y cualquier creyente que vea esta situación, dirán que había llegado su hora.

2) Le trasplantan el corazón, y, tras una serie de dificultades, sale adelante. “No había llegado su hora”.

Lo que pasa es que, como solo vivimos una situación, no nos damos cuenta de que en la opuesta hubiéramos dicho lo contrario. Por lo que, lo que llamamos “Dios”, es, en este caso, la probabilidad o la naturaleza.

No había nada divino en que otros enfermos estuvieran antes en la lista de espera. Nada de nada. Otra cosa es que le queramos dar el matiz espiritual del fin de la vida. Pero desde que se exterioriza y se convence a otros, es una muestra total de ignorancia, que encima, se extiende, de ahí que muchas veces no tolere las religiones.

El caso del terremoto o del viento, están tirando al suelo estudios de meteorología y geología, porque “Dios lo ha querido así”.

La postura de la religión es la de no investigar para encontrar respuestas. Se crean una serie de moralejas que recojan un gran número de situaciones cotidianas (la Biblia), y las aplican, leen y repiten sin razonarlas. En eso consiste la misa. Un momento en el que se reúnen todas las personas que necesitan creer que cuando mueran no terminará todo, y se cobijan y retroalimentan con lecturas de un libro que saca un lado positivo de cada acción cristiana para ser compensados por la bondad de Papá Noel Dios.

La filosofía, y, posteriormente, la ciencia, han buscado respuestas posibles y probables a nuestra existencia. A nuestro entorno. A nosotros mismos. La religión, no.

Por este motivo, peco de ser extremadamente tajante, ya que uno en un mismo bloque sólido la política de derechas, la Iglesia y el tradicionalismo, ya que normalmente van de la mano, y promueven “valores”, pero no verdades. “Creen”. Siempre “creen”.

Sé que la mayoría de las veces no se pueden afirmar cosas, por lo que lo más inteligente y acertado es decir “no lo sé”. Pero a su vez, hay que buscar respuestas, no vale con quedarse ahí. Por eso, no me vale que ese bloque “crea”, hay que buscar. Y las respuestas, son opuestas a sus dogmas, así que no les interesa.

Estas son un par de cosillas que se me ocurrieron mientras todos recitaban a la vez fragmentos y canciones, todas ellas pasándose por el forro la imposibilidad de la regeneración celular tras la muerte, la evidencia de que las nubes no hablan, contradicciones tipo “y (alguien) nunca contó a nadie lo que había pasado” (¿entonces cómo está escrito?), etc.

Agradecería otros puntos de vista para motivarme a escribir.

¡Gracias por leerme!

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La pregunta clave

27 febrero 2010 9 comentarios

Hoy, mientras iba a casa de mi abuela a comer tras el instituto, caí en la cuenta: no estoy haciendo la pregunta correcta. La que he de hacer a partir de ahora a los creyentes es: ¿por qué existe Dios?

No si crees o no crees y por qué crees.  Esa respuesta está muy preparada y no se piensa. “Cuestión de fe”.

No. Quiero que me digas por qué crees que existe.

Con esto pretendo entrar en un uso más profundo de la dialéctica propiamente socrática. Sócrates rara vez afirmó algo (“solo sé que no sé nada”). Lo que solía hacer era sentarse a hablar con todo el que se encontraba, plantearle unas premisas, y empezar a hacerle preguntas. De sus respuestas hacía otras preguntas. Y así, la otra persona llegaba a darse cuenta de lo que pensaba antes era erróneo.

Era fascinante.

Eso intentaré simular.

Me he dado cuenta de que cuando afirmo verdades obvias, que van en contra de las “creencias” de otros, las personas se ponen a la defensiva. Por eso, voy a preguntar.

En el mejor de los casos conseguiré que la persona se de cuenta de ciertas contradicciones de sus afirmaciones y sepa rectificar (en cualquier tema, ojo); y en el peor de los casos, conseguiré una respuesta más que añadir a mi lista, para tener datos con los que criticar la capacidad de comprensión de ciertas personas. Pruebas, vamos.

Pero el objetivo es irrelevante para el que ha de responder la pregunta.

Si alguno es creyente, responded, por favor, aunque sea para vosotros mismos (aunque si os véis animados a comentar, perfecto):

¿Por qué existe Dios?

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Payasos

23 febrero 2010 1 Comentario

Me parece denigrante que le den importancia a un tío como John Cobra. No sé ni por qué escribo esto, ya que estoy añadiendo un resultado más en Google para alguien que no se lo merece.

John Cobra fue uno de los finalistas en la elección del representante de España para Eurovisión de este 2010, y anoche demostró que podía haber sido un perfecto inquilino en la casa de Gran Hermano (sí, esa en la que entra el que más insulte y gallito se ponga) por el numerito que montó en la gala.

Por desgracia, el morbo es lo que más vende, y espectáculos como esos, pese a todos saber que son políticamente incorrectos, son los que más se intentan provocar para tener audiencia, luego de esto se estará hablando bastante tiempo. Al fin y al cabo, ¿qué ha hecho Belén Esteban? ¿es famosa por su duro trabajo de investigación? No. Como dice Ángel Martín (o su guionista, por lo menos) “la mujer que se hizo famosa por tocarle la chorra a un torero”. Ese, más un par de berridos en plató han sido todos sus logros, que se maquillan con un puesto de “colaboradora en programas de opinión”.

Ese papel de “personaje público” me parece estúpido. A lo mejor, a nivel sociológico, es importante, ya que ofrecen un tema de conversación y la gente no se para a pensar en otros temas más relevantes. Son como “los payasos” que entretienen a los niños para que no hagan otras cosas.

Todos saben quién es Belén Esteban o “Indhira”, esa persona que tan recatada y correcta, pero sin embargo, pocos conocen a Carlos Blanco: una de las personas más inteligentes de España y niño prodigio. Con solo 23 años ha hecho 3 carreras, escrito 4 libros (todos interesantísimos) y es el egiptólogo más joven del mundo (con solo 11 años le admitieron en la Asociación Española de Egiptología). Y a parte de todo esto, mi ídolo.

No sé si pasan las cosas que pasan en televisión porque no interesa que la gente piense, porque el dinero que producen estos espectáculos es desorbitado, o por ambas razones.

En cualquier caso, espero que sepáis diferenciar lo importante de lo absurdo y que administréis vuestro tiempo de manera eficiente. Poco más puedo decir… Es vuestro tiempo.

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Política

13 febrero 2010 2 comentarios

Últimamente, con la importancia de temas políticos en la sociedad, me he parado a pensar cual es realmente mi ideología política.

Siempre me he considerado de “izquierdas”, o por lo menos, lo que yo consideraba que significaba ese término, ya que estoy en contra de “lo tradicional, lo que siempre se ha hecho”, la religión o el gobierno por amistades, y no por razones.

Hasta hace poco, si me preguntaras, te diría que lo mejor que hay es la democracia… La cuestión es que no sé si lo sigo pensando…

Ante todo, estoy en contra de la monarquía, ya que es un cargo no merecido: se es rey por el mérito de nacer de otro.

Pero de hace poco para acá, me he planteado quién debería gobernar… No me estoy refiriendo a un partido o a una persona, eso viene al final. Primero hay que tener clara la idea.

Democracia es gobierno del pueblo. Aparentemente, ideal para todos, ya que todos opinan e intervienen, por lo que la mayoría elegirá el rumbo del país.

Pero me he vuelto platónico desde hace unos meses. Platón consideraba que la democracia es el gobierno de los ignorantes. Y no le falta razón. Es un conjunto de personas que tienen conocimientos generales. No son conscientes del poder que tienen en sus manos en una democracia. O no elegirán lo mejor para el país.

Tampoco estoy a favor de una dictadura, por supuesto que no. Aunque quizás mi ideal se vea interpretado como una dictadura por algunos.

Creo que deberían gobernar, no los que han hecho una simple carrera política, ya que eso implica que tienen mucha memoria, no sentido común, sino los más inteligentes. Platón creía en el rey-filósofo. El más sabio del pueblo debía gobernar. Esto implica que no a todo el pueblo le pueda gustar… Pero desde luego, si gobernaran los más inteligentes (y no los más perspicaces o “zorros”) elegirían de manera acertada.

En la actualidad, la política se basa en quién tiene más amigos, quién convence mejor al pueblo o quién crea más o menos redes complicadas de leyes y decretos.

Antes de llegar a la política práctica, yo creo que deberíamos pensar “quién” debe gobernar.

Yo creo que se debería elegir al más inteligente.

Ojo, hablo de una sociedad ideal, en la nuestra, lo veo un poco complicado. Porque en estos momentos solo podemos elegir entre las opciones que nos dan, y todas son iguales, solo cambian el planing.

Todo partido quiere salir elegido, luego todo partido quiere agradar al pueblo, luego nos encontramos en una democracia, luego elige la mayoría por intereses que no necesariamente son los adecuados.

Muchas personas apoyan a un partido u a otro fielmente, y creen que ese partido es distinto a todos los demás (como he visto últimamente con el nuevo partido UPyD). Todos los partidos están formados por buenas intenciones, esfuerzo y esperanza, pero no es suficiente.

Creo que no me estoy explicando bien… Yo hablo de un modelo político-social completamente distinto.

¡Objetividad!

A modo de ejemplo, si un robot gobernara, por ejemplo, calcularía todas las posibilidades y elegiría la mejor, haría planes y caminos que podría seguir una sociedad, administraría, etc. Al pueblo le podrá gustar o no, pero si cambiamos un gobierno por la opinión de personas que solo tienen en mente sus intereses, mal vamos…

Al leer esto, a su vez, me siento partidario de una dictadura… Soy consciente de que un país está compuesto por sus habitantes, por lo que no puedes someterlos. Pero yo lo que quiero es que esos habitantes comprendan todo desde una perspectiva global. Que salgan de esa primera persona para verlo todo de manera general. Así se darán cuenta de que esas cosas que no les agradan es para un buen funcionamiento de algo mayor.

He divagado mucho… Y no me gusta editar lo ya escrito, así que…

Ah, sí, síntesis: debería gobernar el que diera argumentos irrefutables de por qué sus acciones son las mejores. Así se elige al mejor o más inteligente. Si alguien le ve algún fallo (fallo real, no un pequeño perjuicio de algunas personas), lo rebate y ese es el que debe gobernar. Y así sucesivamente hasta llegar al que tenga una idea formada por todos a pesar de que perjudique a algunos.

Esto me recuerda a un modelo que explicó mi profesor en clase de filosofía acerca de cómo llegar a la verdad mediante el racionalismo: una persona plantea una tesis, esta tesis se ve enfrentada a otra, una antítesis. Los portadores de ambas ideas debaten hasta lograr una síntesis, es decir, “la verdad” partiendo de esas dos premisas. Luego, esa síntesis se convertirá en una tesis, al enfrentarse con una antítesis. De ahí surgirá una idea mejorada, y así hasta llegar a la verdad sobre algo.

Bueno… Ya me quedo más tranquilo :)

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Dios

13 febrero 2010 Deja un comentario

Leyendo una fascinante (como casi todas) entrada de Genciencia he redundado en los argumentos que me suelen venir a la cabeza durante distintos momentos del día acerca de la religión.

Ya, siento aburriros hablando siempre de lo mismo, y, por desgracia, siempre expongo mi tesis, pero nunca la argumento, pero es que me parece algo de lo más obvio, un axioma en sí.

En esta entrada tratan la fiabilidad de la ciencia y de la religión, como siempre, de manera muy respetuosa. Yo soy más tajante.

Seamos empiristas y no racionalistas por un momento: no en las ideas que podamos formar, sino en la realidad en la que vivimos, ¿hay magia?. No.

Somos seres humanos, tenemos emociones. Disfrutamos con una puesta de sol, un día con los amigos, la sonrisa de un niño, etc. Pero no hay magia ninguna. Nosotros le vemos encanto o desagrado a las cosas. Nosotros llevamos las gafas de un color u otro durante toda la vida. Si nos quitamos las gafas vemos los elementos que componen la realidad: una mesa, dos personas, un perro pequeño, un edificio amarillo…

Esto venía a que… Ay, tengo que aprender a ordenar las ideas…

En la entrada ya nombrada trataban la veracidad o falsedad de afirmaciones del Papa acerca de detalles sobre hechos en la época de Jesús, pero yo creo que no hay que examinar ahí. Si ahora nos damos un golpito en la cabeza y nos damos cuenta de que: “Eh, que la magia no existe, y ese hombre no resucitó”, no tendríamos que ponernos a buscar detalles posteriores a esa mentira.

No, a ver… Estoy pareciendo demasiado radical y cerrado a posibilidades, pero… Dios es una invención del ser humano. Es más probable que exista Papá Noel a que exista Dios. Somos conscientes de que nosotros inventamos a Papá Noel, ¿no? Creemos en Papá Noel, pero a su vez, obviamente, sabemos que Papá Noel no existe. Pasa exactamente lo mismo con Dios. Si nos centramos en este hecho primero, no tenemos que mirar si la Virgen lo era o no, qué hizo o no Jesús, porque ellos no son más que personajes en la novela de esta invención.

Antropológicamente, la religión ha sido uno de los principales pilares de cualquier cultura. Ha sido imprescindible. Presente desde los comienzos del hombre.

Si estás en un barco, hundido en el fondo del mar, y te queda poco aire, es menos doloroso pensar que no debes preocuparte, que pronto vendrán a buscarte, aunque sepas que no va a ser así, a pasar el resto de horas sabiendo que en cualquier momento dejarás de ser.

Creer que Dios existe es como creer que Super Man existe. Aunque comprendo perfectamente la necesidad de creer en Dios. La vida, sin las gafas, es muy triste. Triste para el que está acostumbrado a verla con gafas de colores… Yo, por ejemplo, siempre la he visto de manera objetiva (todo lo objetiva que se puede ver), sin anteponer mis preferencias, gustos u opiniones a lo que es o a como es una cosa (la objetividad se puede aplicar a cualquier campo).

Pero a pesar de comprender la necesidad de creer en algo más allá, no la respeto, ya que me parece un recurso débil: autoengañarse. Bueno… En realidad nos autoengañamos constantemente. Cada día. Para evitar cosas que no nos gustan.

Entonces, ¿es igual de aceptable autoengañarse acerca del sentido de la vida? No lo sé. Es complicado. La respuesta a esa pregunta no logro encontrarla, ya que depende de la situación en la que esté me veo más compasivo y lo acepto, y otras, me sigue pareciendo muy fácil y cobarde. Por lo que aún no puedo responder objetivamente a esa pregunta.

Lo que fomenta mi “desprecio”, si se puede llamar así, por la religión (llamando religión al conjunto de sociedades y creencias que se basan en la existencia de una divinidad) es que el juicio o sentido común de las personas creyentes se ve cegado. No puedes razonar con una persona que crea en Dios, ya que si de verdad pudieras, podrías hablar y estar ambos de acuerdo con la teoría de la evolución, con ello, que no existió Adan y Eva, con ello, que no es posible la regeneración celular de células muertas, ergo no se puede revivir… Y así desmontar cada mentira.

No es necesario ser experto en ninguna ciencia, solo con tener la mente abierta y poder llegar a una conclusión con las premisas que tenemos.

Tras toda esta exposición de mi tesis, he de decir que hay una posibilidad de que todo lo que comprendemos, en realidad no sea así, por lo que podrían existir Dioses, magia, vidas consecutivas, y cientos de cosas más. Pero precisamente por eso, como “todo” lo “decimos” los humanos, si no lo podemos probar, no pasa de ser una idea de una mente.

Lo que pasó con Dios es que se inventó, y se inventó de manera que tuviera todas las características para no ser refutado con otra idea. Ya que es invisible, omnipotente y no interviene… ¿eso no es lo mismo que nada? Atribuimos las cosas buenas a “gracias a Dios ha pasado esto”, sin embargo, cuando pasa algo malo no le echamos la culpa a Dios… Eso es un Dios que lo utilizas para lo que te interesa y para lo que no, no.

Por todo este potaje de ideas que creo que he ido dejando, quiero que entendáis que el ser humano puede imaginar mundos, seres fantásticos y muchísimas cosas más, pero la realidad que habitamos la conocemos por los sentidos, por lo que para decir “sí, esto es así”, debemos poder probarlo, si no, no es más que otra idea surgida de nuestra infinita capacidad de imaginación.

PD: Conclusión: respecto a la entrada que cité al principio, quería decir que nos debemos centrar en la mentira/creencia primera, que Dios existe. Por lo tanto, ya no tenemos que argumentar contra la Iglesia, el Papa, la Biblia… Todo se cae si le quitas la base.

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¿Qué vino antes? ¿El huevo o la gallina?

23 enero 2010 Deja un comentario

Esta es una de las preguntas que siempre me ha dado muchísima rabia.

La gente la deja al azar, algo imposible de saber…

Pero es obvio, solo hay que tener un poco de sentido común.

Omitiendo a ese ser fantástico y divino en el que cree una mayoría de personas, podemos decir que los seres vivos no aparecieron mágicamente.

¿Qué vino antes? ¿El bebé o el hombre?

Si nos ponemos a pensar, con la misma argumentación que la del huevo, también lo dejaríamos al azar. Pero con un poco de sentido común y utilizando las afirmaciones categóricas de la ciencia podemos decir que la evolución existe. El hombre viene del mono. ¿Un día un mono dio a luz a un ser humano? ¿Entonces el bebé vino primero? ¡NO! A ver, cuando una especie evoluciona, durante cientos, miles y millones de años sufre cambios innotables, solo perceptibles cuando se unen todos miles de años después.

Un día no apareció una gallina de la nada, por Dios. Teniendo en cuenta la teoría de Oparín (la cual me parece bastante lógica), si todo ser viene de los primeros microorganismos de los océanos, de un pez surgió la rana, de ahí la ardilla, de ahí el perro, etc. De ninguna de las nuevas especies vino primero la cría  ni nada parecido. Han sido un conjunto de mutaciones que van conformando lo que llamamos “perro” o “gallina”. Un ser vivo con una serie de características.

Por lo que en el caso de la gallina, habría que ver de qué procede, y cuál era el método de reproducción de las anteriores especies para ver los cambios que se producirían de una generación a otra durante años y años hasta formar lentamente lo que llamamos “gallina”.

No vino ni el huevo ni la gallina primero.

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Fanatismo por el fútbol

29 agosto 2009 17 comentarios

Ya he hablado sobre el deporte en general en un post anterior, pero ahora me quería centrar en la afición que causa el fútbol.

Creo que expresaría mejor lo que quiero decir con una o dos frases concisas, pero me da la sensación de que los demás no captarán exactamente lo que quiero decir, por lo que me enrollo demasiado intentando aclarar.

Lo que quiero hacer ver es lo ridículo del fanatismo por el fútbol. Es un juego. Nada más. Llámalo deporte, llámalo “algo que nos une a todos”. Tiene un nombre para cada uno, pero es un juego. Los que lo siguen de verdad, esas masas que, o lo ven reunidos con amigos en sus casas o se mueven al estadio a verlo entusiasmados, su tema principal de conversación es el futbol. Y me parece ridículo. Quiero decir: los fanatismos exagerados son enfermizos y antisociales, pero como un 78% de la sociedad española sigue el fútbol, es un punto en común con los demás.

Este post debe ser corto, por lo que intentaré expresarme con unas líneas:

Llego a un bar y me pongo a hablar con el de al lado de como quedaron los 4 mejores jugando al escondite en la liga internacional, la copa intercontinental, y lo emocionante que fue el minuto 16 de la segunda partida retransmitida por la Televisión Española la noche anterior. Creo que los de al rededor estarían deseando que les tragara la tierra para evitar esa vergüenza ajena. ¿Qué diferencia hay con el fútbol? ¿Es menos infantil? ¿Quién lo dice? Los niños juegan desde el escondite hasta el fútbol. No entiendo la diferencia. Ambas cosas son igual de patéticas.

La gente se siente partícipe de lo que hacen unos jugadores en un campo durante 90 minutos. Creen que ayudan animando. Simplemente dan dinero a los que viven del fútbol. (No, esto no va con lo que quería hablar…)

No tengo nada más que decir. Simplemente eso, que no entiendo como no se dan cuenta de lo patético que es llegar y hablar de “¿ya ha terminado el partido?”, “solo necesitamos 6 puntos más para pasar a 2º”, “van a hacer dos fichajes la semana que viene, a ver si mejoramos la defensa”… De verdad…

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Ignorancia

29 agosto 2009 1 Comentario

Es un dicho que los ignorantes son los más felices, pero yo me he dado cuenta; quiero decir, que si no fuera una frase popular, lo habría descubierto de todas maneras.

Los que poco saben, pocas cosas les preocupan y con poco son felices.

<otros>

He de decir que al escribir en mi blog y al leerme parezco un pedante enterado total, pero para intentar transmitir lo que quiero decir, tengo que utilizar algún recurso un poco ególatra.

</otros>

Cuando me doy cuenta de que los demás estan encantados, felices en esos placeres efímeros y yo estoy constantemente dandole vueltas a la cabeza, pensando en temas relevantes, preocupándome por mi eficiencia en cualquier tema, siento que ojalá pudiera no saber nada y quedarme maravillado un par de horas por unos zapatos nuevos o una cita con un antiguo amigo.

Y todo esto me lleva a “solo sé que no se nada”, que es una verdad irrefutable. Por eso no puedo decir que se mucho, que se más. Es ególatra. Me doy asco a veces. Pero una parte de mi tiende a compararse constantemente. Para mejorar. Uff.. Lo que disfrutaría yo hablando con una persona real parecida a “Spencer” de Mentes Criminales o “Temperance Brennan” de Bones. Absorbería como una esponja cada palabra.

Este post no tiene ningún objetivo. Pensé en escribir algo, y como estoy viendo Mentes Criminales (me identifíco increiblemente con casi todos los del equipo de análisis de conducta), me dí cuenta una vez más de lo atormentador que es saber. Simplemente saber. Mientras más sabes menos felíz eres. Las personas muy sabias que son felices es porque, queriendo, se creen una mentira que les ayude a vivir mejor, como algún tema religioso o superstición por encima de cualquier estudio.

Tengo que añadir que en algunos posts puedo ser muy radical, como en el anterior, pero es que cuando me centro en un aspecto negativo de algo, para que el lector entienda la gravedad que yo aprecio, he de generalizar o maximizar sin darme cuenta. Obviamente, NUNCA se puede generalizar (y esto me recuerda algo…). Siento si en posts futuros o pasados generalizo sin querer. Si alguien se siente ofendido o indignado por esa generalización, lo entenderé, pero pido que no camuflen una actitud ofensiva por un desacuerdo acerca del tema tratado con intolerancia a mi generalización.

Ah, y he de añadir que el que crea saber mucho y es felíz, o cree en alguna gran mentira como la religión u otro símil, o no sabe lo suficiente.

A esto uno que la actitud más inteligente, sencilla y práctica es no amargarse la vida y ser felíz, y si eso implica saber poco, pues perfecto. Es perfectamente comprensible. Pero yo no puedo hacer eso. Me gusta aprender. Me encanta. Mi sueño es estudiar las tres carreras que me gustan. No pienso aún en cual trabajaré. Quiero aprender las tres. Al contrario que mucha otra gente, que está deseando terminar los estudios. Yo creo que el tiempo que estas estudiando es el tiempo que estas adquiriendo valor, y es lo que te va a diferenciar del resto de individuos físicamente iguales a ti a la hora de buscar algo.

Ah, y he de añadir, por si no ha quedado claro, que este post no es ofensivo ni crítico, simplemente una reflexión.

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