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Misa

28 febrero 2010 2 comentarios

Buenas tardes.

Acabo de llegar de la misa de 1. De vez en cuando acompaño a mi abuela para inspirarme.

Dejando a parte el encanto de una tradición o el placer de una ceremonia, hoy he notado, como siempre, muchos disparates, elementos constituyentes de la religión cristiana (y cualquier otra, ojo).

Sé que me repito constantemente. He de aprender a estructurar mi tesis y buscar buenos argumentos… Pero es que en muchas ocasiones, los argumentos no son razones. Es decir, la religión puede presentar “argumentos”, y no por eso dice la verdad ni mucho menos. Los ejemplos, son argumentos, y se pueden citar. Eso no hace que el mensaje sea más o menos cierto. Por eso yo planteo razonamientos. De los cuales, si tuviera recursos podría hacer estudios psicológicos, biológicos, físicos, sociológicos, etc.

Por lo tanto, os presento mis ideas, las cuales, olvidando (Juan, sé que no puedo completamente, ya…) mi punto de vista subjetivo, considero bastante plausibles.

Todo esto venía a….

Ah, sí, la misa.

Hoy, el cura comentó, entre otras muchas cosas, que Dios nos habla constantemente, solo tenemos que saber escucharle. Dios nos ha hablado con el terremoto de Chile. Dios nos ha hablado con los vientos que hubo ayer y que ahora van hacia la península. Dios nos ha hablado con…

¿Soy el único que lo ve? xD

En la religión católica, todo se deja a “voluntad de Dios”, como he dicho muchas veces: si llueve, es porque Dios lo quiere. Si hay un tsunami, es porque Dios lo quiere. Si un bebé nace, es porque Dios lo quiere. Si un hombre muere, es porque Dios lo quiere.

Es un absoluto determinismo contradictorio, ya que a su vez dicen que Dios únicamente nos creó y nos dejó a nuestro libre albedrío.

Una situación: una persona sufre un accidente y no muere. Me dicen “no había llegado su hora”. Una persona está en el hospital, necesita un trasplante de corazón, si no, morirá. Planteemos dos ramas:

1) El hospital tiene a otras personas antes en la lista de espera, y el sujeto no puede recibir el trasplante. Muere. Los familiares, y cualquier creyente que vea esta situación, dirán que había llegado su hora.

2) Le trasplantan el corazón, y, tras una serie de dificultades, sale adelante. “No había llegado su hora”.

Lo que pasa es que, como solo vivimos una situación, no nos damos cuenta de que en la opuesta hubiéramos dicho lo contrario. Por lo que, lo que llamamos “Dios”, es, en este caso, la probabilidad o la naturaleza.

No había nada divino en que otros enfermos estuvieran antes en la lista de espera. Nada de nada. Otra cosa es que le queramos dar el matiz espiritual del fin de la vida. Pero desde que se exterioriza y se convence a otros, es una muestra total de ignorancia, que encima, se extiende, de ahí que muchas veces no tolere las religiones.

El caso del terremoto o del viento, están tirando al suelo estudios de meteorología y geología, porque “Dios lo ha querido así”.

La postura de la religión es la de no investigar para encontrar respuestas. Se crean una serie de moralejas que recojan un gran número de situaciones cotidianas (la Biblia), y las aplican, leen y repiten sin razonarlas. En eso consiste la misa. Un momento en el que se reúnen todas las personas que necesitan creer que cuando mueran no terminará todo, y se cobijan y retroalimentan con lecturas de un libro que saca un lado positivo de cada acción cristiana para ser compensados por la bondad de Papá Noel Dios.

La filosofía, y, posteriormente, la ciencia, han buscado respuestas posibles y probables a nuestra existencia. A nuestro entorno. A nosotros mismos. La religión, no.

Por este motivo, peco de ser extremadamente tajante, ya que uno en un mismo bloque sólido la política de derechas, la Iglesia y el tradicionalismo, ya que normalmente van de la mano, y promueven “valores”, pero no verdades. “Creen”. Siempre “creen”.

Sé que la mayoría de las veces no se pueden afirmar cosas, por lo que lo más inteligente y acertado es decir “no lo sé”. Pero a su vez, hay que buscar respuestas, no vale con quedarse ahí. Por eso, no me vale que ese bloque “crea”, hay que buscar. Y las respuestas, son opuestas a sus dogmas, así que no les interesa.

Estas son un par de cosillas que se me ocurrieron mientras todos recitaban a la vez fragmentos y canciones, todas ellas pasándose por el forro la imposibilidad de la regeneración celular tras la muerte, la evidencia de que las nubes no hablan, contradicciones tipo “y (alguien) nunca contó a nadie lo que había pasado” (¿entonces cómo está escrito?), etc.

Agradecería otros puntos de vista para motivarme a escribir.

¡Gracias por leerme!

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La pregunta clave

27 febrero 2010 9 comentarios

Hoy, mientras iba a casa de mi abuela a comer tras el instituto, caí en la cuenta: no estoy haciendo la pregunta correcta. La que he de hacer a partir de ahora a los creyentes es: ¿por qué existe Dios?

No si crees o no crees y por qué crees.  Esa respuesta está muy preparada y no se piensa. “Cuestión de fe”.

No. Quiero que me digas por qué crees que existe.

Con esto pretendo entrar en un uso más profundo de la dialéctica propiamente socrática. Sócrates rara vez afirmó algo (“solo sé que no sé nada”). Lo que solía hacer era sentarse a hablar con todo el que se encontraba, plantearle unas premisas, y empezar a hacerle preguntas. De sus respuestas hacía otras preguntas. Y así, la otra persona llegaba a darse cuenta de lo que pensaba antes era erróneo.

Era fascinante.

Eso intentaré simular.

Me he dado cuenta de que cuando afirmo verdades obvias, que van en contra de las “creencias” de otros, las personas se ponen a la defensiva. Por eso, voy a preguntar.

En el mejor de los casos conseguiré que la persona se de cuenta de ciertas contradicciones de sus afirmaciones y sepa rectificar (en cualquier tema, ojo); y en el peor de los casos, conseguiré una respuesta más que añadir a mi lista, para tener datos con los que criticar la capacidad de comprensión de ciertas personas. Pruebas, vamos.

Pero el objetivo es irrelevante para el que ha de responder la pregunta.

Si alguno es creyente, responded, por favor, aunque sea para vosotros mismos (aunque si os véis animados a comentar, perfecto):

¿Por qué existe Dios?

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Dios

13 febrero 2010 Deja un comentario

Leyendo una fascinante (como casi todas) entrada de Genciencia he redundado en los argumentos que me suelen venir a la cabeza durante distintos momentos del día acerca de la religión.

Ya, siento aburriros hablando siempre de lo mismo, y, por desgracia, siempre expongo mi tesis, pero nunca la argumento, pero es que me parece algo de lo más obvio, un axioma en sí.

En esta entrada tratan la fiabilidad de la ciencia y de la religión, como siempre, de manera muy respetuosa. Yo soy más tajante.

Seamos empiristas y no racionalistas por un momento: no en las ideas que podamos formar, sino en la realidad en la que vivimos, ¿hay magia?. No.

Somos seres humanos, tenemos emociones. Disfrutamos con una puesta de sol, un día con los amigos, la sonrisa de un niño, etc. Pero no hay magia ninguna. Nosotros le vemos encanto o desagrado a las cosas. Nosotros llevamos las gafas de un color u otro durante toda la vida. Si nos quitamos las gafas vemos los elementos que componen la realidad: una mesa, dos personas, un perro pequeño, un edificio amarillo…

Esto venía a que… Ay, tengo que aprender a ordenar las ideas…

En la entrada ya nombrada trataban la veracidad o falsedad de afirmaciones del Papa acerca de detalles sobre hechos en la época de Jesús, pero yo creo que no hay que examinar ahí. Si ahora nos damos un golpito en la cabeza y nos damos cuenta de que: “Eh, que la magia no existe, y ese hombre no resucitó”, no tendríamos que ponernos a buscar detalles posteriores a esa mentira.

No, a ver… Estoy pareciendo demasiado radical y cerrado a posibilidades, pero… Dios es una invención del ser humano. Es más probable que exista Papá Noel a que exista Dios. Somos conscientes de que nosotros inventamos a Papá Noel, ¿no? Creemos en Papá Noel, pero a su vez, obviamente, sabemos que Papá Noel no existe. Pasa exactamente lo mismo con Dios. Si nos centramos en este hecho primero, no tenemos que mirar si la Virgen lo era o no, qué hizo o no Jesús, porque ellos no son más que personajes en la novela de esta invención.

Antropológicamente, la religión ha sido uno de los principales pilares de cualquier cultura. Ha sido imprescindible. Presente desde los comienzos del hombre.

Si estás en un barco, hundido en el fondo del mar, y te queda poco aire, es menos doloroso pensar que no debes preocuparte, que pronto vendrán a buscarte, aunque sepas que no va a ser así, a pasar el resto de horas sabiendo que en cualquier momento dejarás de ser.

Creer que Dios existe es como creer que Super Man existe. Aunque comprendo perfectamente la necesidad de creer en Dios. La vida, sin las gafas, es muy triste. Triste para el que está acostumbrado a verla con gafas de colores… Yo, por ejemplo, siempre la he visto de manera objetiva (todo lo objetiva que se puede ver), sin anteponer mis preferencias, gustos u opiniones a lo que es o a como es una cosa (la objetividad se puede aplicar a cualquier campo).

Pero a pesar de comprender la necesidad de creer en algo más allá, no la respeto, ya que me parece un recurso débil: autoengañarse. Bueno… En realidad nos autoengañamos constantemente. Cada día. Para evitar cosas que no nos gustan.

Entonces, ¿es igual de aceptable autoengañarse acerca del sentido de la vida? No lo sé. Es complicado. La respuesta a esa pregunta no logro encontrarla, ya que depende de la situación en la que esté me veo más compasivo y lo acepto, y otras, me sigue pareciendo muy fácil y cobarde. Por lo que aún no puedo responder objetivamente a esa pregunta.

Lo que fomenta mi “desprecio”, si se puede llamar así, por la religión (llamando religión al conjunto de sociedades y creencias que se basan en la existencia de una divinidad) es que el juicio o sentido común de las personas creyentes se ve cegado. No puedes razonar con una persona que crea en Dios, ya que si de verdad pudieras, podrías hablar y estar ambos de acuerdo con la teoría de la evolución, con ello, que no existió Adan y Eva, con ello, que no es posible la regeneración celular de células muertas, ergo no se puede revivir… Y así desmontar cada mentira.

No es necesario ser experto en ninguna ciencia, solo con tener la mente abierta y poder llegar a una conclusión con las premisas que tenemos.

Tras toda esta exposición de mi tesis, he de decir que hay una posibilidad de que todo lo que comprendemos, en realidad no sea así, por lo que podrían existir Dioses, magia, vidas consecutivas, y cientos de cosas más. Pero precisamente por eso, como “todo” lo “decimos” los humanos, si no lo podemos probar, no pasa de ser una idea de una mente.

Lo que pasó con Dios es que se inventó, y se inventó de manera que tuviera todas las características para no ser refutado con otra idea. Ya que es invisible, omnipotente y no interviene… ¿eso no es lo mismo que nada? Atribuimos las cosas buenas a “gracias a Dios ha pasado esto”, sin embargo, cuando pasa algo malo no le echamos la culpa a Dios… Eso es un Dios que lo utilizas para lo que te interesa y para lo que no, no.

Por todo este potaje de ideas que creo que he ido dejando, quiero que entendáis que el ser humano puede imaginar mundos, seres fantásticos y muchísimas cosas más, pero la realidad que habitamos la conocemos por los sentidos, por lo que para decir “sí, esto es así”, debemos poder probarlo, si no, no es más que otra idea surgida de nuestra infinita capacidad de imaginación.

PD: Conclusión: respecto a la entrada que cité al principio, quería decir que nos debemos centrar en la mentira/creencia primera, que Dios existe. Por lo tanto, ya no tenemos que argumentar contra la Iglesia, el Papa, la Biblia… Todo se cae si le quitas la base.

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Reyes Magos y verdad

5 enero 2010 4 comentarios

Día 5. Víspera del 6. Nervios. Emoción. ¡Mañana vienen los Reyes! ¡Qué pasada!, ¿no?

Bueno, esa era la emoción estándar de cualquier niño ante este evento, incluido yo, hasta el año pasado. ¿O fue hace dos?

No lo sé. Pero añoro la ilusión que se sentía ante la cabalgata y los regalos.

Esto lo hilo con algo que he tenido presente durante mucho tiempo, y que veo que muchas grandes personas se han dado cuenta. La verdad y la felicidad son opuestas. Completamente antagónicas. Lo he visto desde en los Simpsons hasta en reflexiones más antiguas y profundas. Lo que llamamos felicidad es un conjunto de ilusiones, esperanzas, creencias, etc. Si investigáramos acerca de todo lo que nos rodea, nos daríamos cuenta de que ninguna de las pequeñas cosas que consideramos mágicas no lo son.

Esto a su vez lo uno con algo que quiero tratar en profundidad más adelante y que es un tanto (muy) polémico: no se puede considerar inteligente a una persona que cree en algún Dios o en lo sobrenatural. Me explico. Hablando con familiares (de derechas) me hablan de personas muy sabias y reconocidas públicamente que creen en Dios. Pero lo que hacen es memorizar. Ese tipo de “sabio” es el que se ha leido bibliotecas enteras, pero sin embargo no tiene la capacidad básica necesaria para con un par de premisas llegar a la conclusión de que un Dios es una invención del ser humano para agarrarse a algo ante la desilusión de la dura realidad. Con un par de reglas de tres, observación y eliminar los prejuicios y creencias populares, se puede llegar a entender y descubrir cualquier cosa. Siento la radicalidad de esta afirmación. Pero es cuestión de tener la mente abierta.

Algo que mencionaba @Juanangelovi en su última entrada era su deseo de hablar con un cura (o alguien religioso) de manera objetiva y ambos con la mente abierta acerca de la existencia de Dios. Ahí el problema. Alguien que cree en Dios, por pura evidencia no tiene mentalidad abierta. Si la tuviera, no podría creer en Dios. Podría querer creer, ya que los que menos saben son los más felices, ensimismados con tradiciones sobrecogedoras y gratificantes. Pero nunca creer. Una persona de mentalidad abierta puede ver si algo se sostiene o no. Una persona de mente cerrada inventa lo que haga falta para defender lo indefendible.

Por eso yo intento no creer, sino saber. Si no lo sé, investigo. Pero no puedo inventarme un ser fantástico que controla el mundo (o observa), que casualmente es invisible y omnipresente, al cual le hablamos para que nos ayude. Si nos pasa algo bueno a continuación, es que es maravilloso y estupendo, ya que cumple nuestros deseos. Que no nos pasa, pues es que nos está poniendo a prueba y aún no es el momento… ¡Así no se puede refutar! ¡Es un círculo perfecto! Lástima que quien supuso ese ciclo vicioso haya sido un ser humano. Muchos, para ser exactos. El resto lo ha creido porque es la opción más sencilla. Es mucho más complicado buscar respuestas. Respuestas de verdad, no ese parche que cubre todos los problemas. La filosofía, y posteriormente la ciencia, se encargan de investigar, descubrir.

Y tras este desfogue momentáneo, continúo con los Reyes.

Creencia popular ligada indiscutiblemente con la religión (¿dije ligada? INTRÍNSECA). No me voy a molestar en repetir lo evidente… Mi parte empática comprende perfectamente el inestimable valor de la ilusión de un niño al escribir la carta, ver la cabalgata, la impaciencia de la víspera, y la mañana con los regalos apilados en casa. Me parece en cierto modo comprensible. Pero no entiendo por qué a una determinada edad nos dicen (o descubrimos, pero principalmente nuestro entorno ya lo termina por sugerir) que esos seres fantásticos (véase los Reyes Magos, Papá Noel o el Ratoncito Pérez) no existen, pero sin embargo, uno mucho más imposible como es Dios, no.

Lo siento, no sé si ya lo he dicho, pero tengo dos personalidades: la empática, comprensiva, psicoanalizadora y la objetiva, racional, empírica y fría. Ambas observadoras. Y dependiendo del entorno en el que me encuentre brota más una u otra para equilibrar. Si el medio en el que me encuentro es muy respetuoso y amable, soy más radical para añadir un poco de objetividad. Si me encuentro entre otros como yo, fríos y tajantes, añado un poco de humanidad y humildad siendo comprensivo. Lo siento :)

Normalmente me hayo en el primer caso, y soy tajante (o borde) de manera innata.

Ahora, ya un poco más relajado, continuaré:

Hoy, día 5, víspera de Reyes. Todos los años me reuno con mi familia materna para ver la cabalgata con los más pequeñajos las carrozas y a sus majestades. Luego, en casa de mi abuela, toca roscón con un delicioso chocolate casero. Mmm… Uno de los mejores manjares del año después de las otras 364comidas… Mmmm…

Este año, vista mi indiferencia ante este acontecimiento unida a una repentina petición de mi sensible padre afectado por el clima de estas fechas, voy a presenciar el desfile de luces y disfraces con mi familia paterna, en casa de un primo mío que tiene una casa con balcón en una de las vías por las que pasa la cabalgata. Puede estar bien. Luego volveré a casa de mi abuela para no perderme el delicioso chocolate y el exquisito roscón :D

Supongo que twittearé durante toda la tarde y la noche. Si alguien se aburre, puede seguirme.

PD: propósito para este año: publicar en el blog de manera periódica. De cualquier cosa (reflexiones profundas, asignaturas, videojuegos…) Lo que sea.

PDD: ¿la imagen? Tú crees en los Reyes Magos, yo creo en Calimero :)

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